Zaragoza es una encrucijada de caminos equidistante a las ciudades más importantes del noreste peninsular (Madrid, Valencia, Barcelona y Bilbao), lo que la convierte en una ubicación muy atractiva para todo tipo de eventos, como la Expo 2008.

Las comunicaciones son excelentes por medio de la línea de alta velocidad (AVE) situada en la Estación de Delicias y por la extensa red de autovías y autopistas que comunican la ciudad con todo el resto del país. Excepto con Soria, Zaragoza está comunicada mediante autovías y autopistas con todas las capitales de las provincias limítrofes, además de con Barcelona, Bilbao, Madrid y Valencia.

La ciudad cuenta con una elaborada red de transportes que proporcionan amplia movilidad a sus habitantes. Las líneas de autobús y tranvía que atraviesan la ciudad hacen poco necesario el empleo del coche en el centro.

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El clima mediterráneo continental de la ciudad nos deja inviernos sólo ligeramente fríos, con temperaturas entre los 7 y los 15 grados centígrados y escasas precipitaciones, con una humedad relativa de alrededor del 70% en noviembre.

Zaragoza es una ciudad bimilenaria por la que han pasado la práctica totalidad de las civilizaciones que han dominado la Península Ibérica y de las que quedan restos y monumentos, a pesar del destructivo efecto que tuvieron para el patrimonio arquitectónico los sitios que padeció durante la Guerra de la Independencia.

Los tres principales lugares de interés son:

La Catedral-Basílica de Nuestra Señora de El Pilar constituye el templo barroco más grande de España. Destacan en ella obras de arte como el retablo del altar mayor de Damián Forment, la sillería del coro del siglo XVI, y la Santa Capilla, obra del arquitecto Ventura Rodríguez de 1750. También alberga frescos de Goya y Francisco Bayeu, entre otros.

La Catedral del Salvador (La Seo), recientemente restaurada y mezcla de estilos —románico, gótico, mudéjar y barroco— está construida sobre los restos de la mezquita de época musulmana y esta, a su vez, sobre un templo romano. Del exterior sobresalen el cimborrio, el ábside, el muro mudéjar —declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco dentro del conjunto de la arquitectura mudéjar de Aragón— y la torre barroca. El interior contiene gran número de obras de arte como el retablo gótico del altar mayor, el órgano, el coro, el trascoro, el conjunto de capillas renacentistas y barrocas o el Museo de Tapices.

El Palacio de la Aljafería es una construcción árabe que fue palacio del rey Al-Muqtadir de la taifa de Saraqusta en el siglo XI. También lo utilizaron algunos reyes de Aragón como Pedro IV el Ceremonioso y Fernando el Católico, entre otros. Posteriormente se le dio uso como sede de la Inquisición y hoy lo es de las Cortes de Aragón, tras una amplia restauración, que incluyó la reconstrucción de algunas zonas. Destacan en él el patio rodeado de arcos de herradura entrelazados con yeserías, el mihrab, y la planta superior, de factura renacentista, con la gran escalera de acceso y el salón del trono.