Esta vez la espera ha sido más corta que otros años. Apenas seis meses trabajando el material que Breazeale Sensei nos dejó durante el intensivo del año pasado y ya hemos tenido el placer de volver a tenerle en nuestra ciudad.

Este año el tema de trabajo ha sido el sojutsu, un arte difícil pero que encierra unas profundas enseñanzas en cuanto al manejo del cuerpo y otras sutilezas. Hemos trabajado kata del primer mokuroku de yari así como aplicaciones posibles de los movimientos. Incluso hemos visto que movimientos pensados para romper una lanza… ¡efectivamente la rompen!

En definitiva, un avance importante en nuestro trabajo en la escuela. Como siempre de manos del soke de la misma, que es como hay que estudiar las koryu: con el soke o con su representante (kyoju-dairi). Una tradición anciana heredada de Yoshida Kotaro → Yoshida Kenji → Yoshida Kenzaburo (Don Angier) → Jeremy Breazeale.

Este año, sensei ha venido acompañado de Patrick y de Dugen, a quienes queremos agradecer como siempre su paciencia con nosotros y sus continuas correcciones. Gracias a los tres; que sigamos así por muchos años.

Un año más nos queda agradecer a Breazeale Sensei, Dugen y Patrick por venir a enseñarnos, a Kaki por acogernos en su casa que es la nuestra hace tiempo, y a Alejandro por la organización. A los alumnos del Seishinkai Budo Kyokai, Chabi, Javier y Jaime; a los alumnos del Gimnasio Open, Adrián y Ángel; a Javier por acudir desde Barcelona todos los meses a las sesiones de estudio; y a Judith y Maese Segura por interesarse por la escuela y compartir una sesión con nosotros.

Gracias también a los que siempre están ahí aun cuando este año no hayan podido acudir a la llamada.

¡Hasta el año que viene!


“Una vez más soke Jeremy Breazeale nos trae una parte de la escuela para seguir trabajando hasta su próxima visita. La metodología no deja de sorprendernos a todos los que participamos; esta vez el trabajo de lanza, yari.

Su objetivo en este intensivo era explicarnos cada una de las sutilezas y las diferentes aplicaciones de cada movimiento de un sólo kata pero, viendo el progreso de los asistentes, amplió el intensivo con más detalles.

Una vez más me sentí como en casa. Reflexiones, ideas, las típicas dudas y/o variantes fueron aclaradas y la explicación detallada del trabajo de lanza fue magistral.

Sin duda estoy contento por no perderme ninguno de los intensivos. Los tres han sido magníficos, y este último ha sobrepasado mis expectativas. Mejorar ciertos detalles en cualquier tatami a nivel interno, trabajo personal…

Gracias a la organización, gracias a los que vinieron de fuera y gracias a Yanagi-ryū.”

— Javier Angulo, practicante de Aikidō, Daitō-ryūSeishinkai Budō y miembro de la escuela desde 2018